Los nueve Centros de Diseño Humano
Los nueve centros del gráfico corporal: de la coronilla a la raíz. Descubre qué dicen de ti y de tu energía los centros definidos y abiertos.
Los nueve centros constituyen la estructura básica del Bodygraph. Al igual que el sistema de chakras, describen centros de energía en el cuerpo, aunque con nueve centros en lugar de siete y con un enfoque diferente. Cada centro tiene un tema principal y puede estar definido (en color) o abierto (en blanco).
Definido significa: esta energía está firmemente anclada en ti. La irradias y los demás la perciben.
Abierto significa: absorbes la energía de tu entorno y la amplificas. Aquí reside un gran potencial de aprendizaje, pero también el peligro de perderte a ti mismo.
Los centros de presión
Centro de la corona – Inspiración
Situado en la parte superior del Bodygraph, el centro de la corona genera la presión para pensar y buscar respuestas. Definido: eres una fuente de ideas y estimulas a los demás a pensar. Abierto: te inspiras en los pensamientos de los demás; ten cuidado de no sumergirte en los mundos mentales ajenos.
Centro de la raíz – Impulso
En la parte inferior del gráfico se encuentra el centro de la raíz, motor de la presión para actuar y de la gestión del estrés. Definido: tienes un impulso interior constante y soportas bien la presión. Abierto: el estrés externo puede abrumarte rápidamente; aprende a distinguir qué presión es realmente tuya.
Los centros de conciencia
Centro Ajna – Mente
El Ajna procesa la información que llega a través de la coronilla. Definido: piensas de forma firme y segura y tienes convicciones claras. Abierto: puedes adoptar diferentes perspectivas; ten cuidado de no perderte en cavilaciones.
Centro del bazo – Intuición
El centro del bazo es la sede del instinto, la intuición y el bienestar físico. Definido: tienes un sexto sentido fiable y sabes intuitivamente lo que te hace bien. Abierto: tu instinto es receptivo a los miedos de los demás; aquí es especialmente importante marcar límites.
Plexo solar – Emociones
El centro emocional procesa toda la gama de sentimientos humanos. Definido: Pasas por oleadas emocionales de altibajos; deja que los sentimientos fluyan a través de ti, en lugar de dejarte llevar por ellos. Abierto: Absorbes las emociones de los demás y las intensificas; aprende a distinguir los sentimientos ajenos de los propios.
Los centros motores
Centro sacro – Energía vital
El centro motor más potente, sede de la fuerza vital y creativa. Definido (en generadores y MG): dispones de una enorme energía para trabajar y llevar a cabo tus proyectos; escucha tu intuición sacra. Abierto: tu energía llega a rachas. Distribúyela conscientemente, en lugar de intentar seguir el ritmo de la resistencia de los sacros definidos.
Centro cardíaco – Fuerza de voluntad
Aquí residen la autoestima, el ego y la fuerza de voluntad. Definido (solo ~30 % de las personas): Tienes una voluntad de hierro y puedes cumplir tus promesas de forma fiable. Abierto: No tienes que demostrarle nada a nadie; tu valor no depende del rendimiento.
Los centros de expresión e identidad
Centro de la garganta: expresión y manifestación.
Todo lo que quiere salir al mundo fluye a través de la garganta, ya sea en forma de palabras, acciones u obras creativas. Definido: tienes una voz clara y potente, y capacidad de expresión. Abierto: a veces te faltan las palabras adecuadas, pero a cambio te adaptas sorprendentemente bien a diferentes estilos de comunicación.
Centro G: identidad y dirección
El centro de identidad responde a la pregunta «¿Quién soy?» y marca el rumbo de la vida. Definido: tienes una imagen de ti mismo estable y una brújula interior clara. Abierto: eres flexible en tu identidad y puedes reflejar a los demás quiénes son realmente; ten cuidado de no dejar que una persona te acapare por completo.
Abierto no es débil Un error muy común: los centros abiertos no son puntos débiles, sino zonas de aprendizaje. Es precisamente allí donde estás abierto donde puedes desarrollar una profunda sabiduría a lo largo de tu vida, siempre que reconozcas que la energía que absorbes no es la tuya. El arte reside en el discernimiento.