Meditación Metta

La meditación metta, también conocida como meditación de la bondad amorosa, es una práctica budista del corazón en la que se cultivan sistemáticamente sentimientos de benevolencia y compasión, primero hacia uno mismo y luego hacia los demás. La palabra pali "metta" significa bondad amorosa o amabilidad sin restricciones. Los estudios han demostrado efectos positivos sobre la empatía, la autocompasión y la resiliencia emocional.

¿Qué es la meditación metta?

Metta es uno de los cuatro Brahmaviharas —estados sublimes del corazón en la doctrina budista—. La meditación consiste en repetir internamente ciertas frases que expresan benevolencia, por ejemplo: «Que seas feliz. Que tengas salud. Que vivas en paz».

El círculo de la bondad

La práctica sigue un proceso clásico: se empieza por uno mismo, luego se dirige la benevolencia hacia las personas cercanas, los conocidos neutros, las personas difíciles y, finalmente, hacia todos los seres vivos. Este proceso puede parecer extraño o incluso desafiante al principio; a muchas personas les cuesta especialmente la autocompasión.

Lo que muestra la investigación

Estudios neurocientíficos han demostrado que la práctica regular de metta aumenta la actividad en áreas del cerebro asociadas con la empatía y las emociones positivas. También se ha demostrado que la autoestima y la calidad de las relaciones se benefician de ello. Encontrarás más información sobre los fundamentos psicológicos de las relaciones felices en el artículo sobre la psicología de las relaciones felices.

¿Qué pasa si no siento ninguna emoción durante la meditación metta?

Esto es completamente normal, especialmente al principio. Metta es una práctica de intención, no de sentimiento forzado. El simple hecho de centrar repetidamente tu atención en la benevolencia funciona con el tiempo, independientemente de que surja o no un sentimiento cálido de inmediato.

¿La meditación metta también es adecuada para personas sin formación budista?

Sí, la técnica se utiliza actualmente en todo el mundo en contextos laicos, programas de terapia y cursos de reducción del estrés. No se requieren conocimientos religiosos previos.