Reparación

La crianza se refiere al proceso de satisfacer como adulto las necesidades emocionales que quedaron insatisfechas en la infancia. Se trata de convertirse en la presencia afectuosa y delimitadora hacia uno mismo que puede haberse echado de menos de niño.

¿Qué es el «reparenting»?

Ningún padre es perfecto, y ningún proceso de crecimiento está exento de carencias: en la disponibilidad emocional, en la transmisión de seguridad, en el fomento de la autonomía. El «reparenting» es la respuesta a la pregunta: ¿qué hacer con estas carencias cuando somos adultos?

Las cuatro dimensiones del «reparenting»

Los terapeutas y coaches suelen distinguir cuatro áreas fundamentales:

El «reparenting» en la práctica

El reparenting se produce en pequeños momentos cotidianos: cuando te tomas un descanso, aunque una voz interior te diga «recompónte». Cuando estableces límites, aunque un censor interno te advierta que podrías ser rechazado. Cuando te dices a ti mismo que lo has hecho bien. No es un concepto sentimental, sino responsabilidad emocional vivida.

A menudo, el reparenting va de la mano del trabajo con el niño interior. El apoyo terapéutico —por ejemplo, mediante la terapia de esquemas o enfoques centrados en las emociones— puede profundizar el proceso. El artículo «Comprender las dinámicas familiares y sanar las relaciones» también ofrece valiosas perspectivas sobre temas relacionados.

¿Reparentar significa sustituir o condenar a los padres?

No se trata de definir a los padres como culpables, sino de asumir la responsabilidad de tu propio desarrollo emocional. Muchos padres han transmitido lo que han recibido: la reeducación rompe esta cadena.

¿Puedo practicar la reeducación sin terapia?

Tú mismo puedes trabajar aspectos básicos como la autocompasión, el establecimiento de límites y el autocuidado consciente. Se recomienda el asesoramiento profesional para los traumas profundos de apego, ya que los procesos emocionales intensos requieren una relación terapéutica segura como marco.